El cajú (Anacardium occidentale) pertenece a la familia Anacardiaceae, como el árbol de mango y el árbol de pistacho. El árbol de cajú es nativo de Sudamérica donde florece en Brasil y Perú, aunque los mayores productores del mundo son Vietnam e India.

El árbol de cajú es de hoja perenne, de clima caluroso y de crecimiento rápido con una copa tipo paraguas. El árbol tiene una apariencia bastante desprolija, con tallo nudoso y de ramas torcidas. Las ramas más bajas llegan cerca del suelo y pueden enraizar, aumentando así su manera de reproducción. Los árboles de cajú producen una fruta (manzana) y una castaña. Una vez que florece se forma la castaña. Luego la manzana se hincha entre la cáscara de la castaña y el tallo. Se necesitan dos meses para que la manzana madure. Cuando se cosecha, la manzana solo puede mantenerse por veinticuatro horas antes de comenzar a fermentar. Aunque la fruta puede ser utilizada para realizar variadas preparaciones típicas frutales (jaleas, mermeladas, jugo, vino y licor), la manzana es a menudo descartada, en búsqueda de la castaña.

Para extraer la semilla y evitar las toxinas que contiene la cáscara se cocina en agua y aceite. Este el producto que conocemos como castaña cruda o sin tostar. En Chile, importamos la castaña cruda y se tuesta sin aceite para ofrecerla al mercado nacional.

Si se la guarda adecuadamente, la castaña de cajú puede durar un año o más. Técnicamente, la castaña es la cáscara gruesa de la semilla. Provee ácidos grasos esenciales, vitaminas B, fibra, proteína, carbohidratos, potasio, hierro y zinc. Al igual que otras castañas y nueces, el cajú tiene un porcentaje pequeño de grasas saturadas; de todas maneras, consumida en pequeñas cantidades constituyen un alimento altamente nutritivo.

Fruto del Árbol Anacardo

Este es el fruto del árbol cuyo origen es al la zona norte del continente sudamericano y en parte de Costa Rica. Además de la castaña de cajú, de él se obtienen materias primas para la elaboración de medicinas, cosméticos y productos de confitería.